jueves, 11 de marzo de 2010

Los Complices del Runnig

Desafiando los vientos huracanados pronosticados para la mañana de Domingo, y aturdidos por esta nueva enfermedad nuestra, la de la carrera, acudimos en masa (Alex, Amparo y yo), pues eso, a la carrera por las enfermedades raras. No sólo por la ya mencionada que nos habita, sino porque si os fijais bien, a Amparo le ha afectado a su area numérica: “cinco minutos el kilómetro cinco kilómetros, pues eso, media hora”, a Alex a la modestia: “menos de cuarenta”, y a mi, qué voy a decir yo de mi. Lo que deducimos al final de la carrera es que a lo que se referían los meterólogos era a la fuerza huracanada de Amparo, novena en veteranas y diecinueve de la general, a la que sólo pudimos sacar quince segundos. Ya sabeis que yo soy muy de números, como dice Harpo, pero para que se quedé ahí, “interruptus”, no voy a dar la información sobre nuestros puestos ni sobre nuestros tiempos. Que los busque. De lo de Amparo se deduce también que, aunque nos da mucho la matraca con sus quejas en los entrenamientos nocturnos por el monte del pilar que nos programa Alex, está sobreentrenada (lo que probablemente haga a escondidas), cosa que le podría venir de la antes aludida incapacidad para las matemáticas, es decir, por no saber dónde está el límite. En cuanto a los compañeros cocacoleros que aparecen en el vídeo, como siempre, un placer de compañía que nuestra bebida “ejemplar” nos una hasta en calzón corto.

Sobre todos nosotros brillaron, como siempre, Elena y Lisa, las dos luminarias de Alex. Y, por su ausencia, Harpo, al que se echó de menos.

Texto escrito por Pablo (Harpo)