Radio Tutitlimon, informa:
Nuestro segundo día y primer amanecer en Anchorage prometía, despertamos pronto, yo concretamente a las 5:00 A.M. ya estaba echando la primera micción de la mañana, pero no fui el primero, en el W.C. me encontré a Taranco, en situación igual a la mía, es decir, los dos sin las gafas de ver y buscandonos la "chorrilla· para aliviar nuestra presión de vegiga.
Una duchita rápida y las ganas de salir al exterior nos llevaron rápido a la calle. Buscamos un lugar para desayunar, el lugar era como el más típico que os podais imaginar de películas tipo "Fargo" o "no es pais para viejos" y similares: desayunos copiosos americanos en un bar con larga barra y tipos solitarios mirándonos con sorpresa.
Tras el copioso desayuno, salimos a conocer Anchorage, lo visitamos porque ya que hemos venido hasta aquí, no nos vamos a ir sin verlo, pero la verdad es que tiene muy poco que ofrecer al visitante, es una ciudad de calles perpendiculares, como las del barrio de Salamanca en Madrid, pero sin el encanto de ese barrio.
Fuimos a la oficina de turismo como no podia ser de otra forma, y la mayor atracción que nos recomendaron fue ir a un río donde los domingos por la mañana los lugareños var a pescar salmones y un mercadillo a modo de rastrillo.
De aquí nos fuimos a Eagle River, un parque natural, que nos ha hecho tener el primer contacto con la majestuosa naturaleza que nos aguarda en los próximos días.
Allí comimos, o lo intentamos, pues había unas magnificas mesas, que nos prometían una suculenta comida, pero chico, fue desempaquetar las viandas y las cervecitas, y empezar a llover, primero como aviso, como diciendo, recojer que os mojais, pero nosotros nada, si esto pasa, al final...nos comimos el queso, las olivas, el salami, las ensaladas, etc, pasados por agua.
De aquí emprendimos nuestro viaje hasta Talkeetna,aquí yo y la clava poco os podemos contar, por lo que nos cuentan fueron tres horas de viaje, pero para nosotros dos, la cosa se resolvió en unos 15 minutos, si, nos dormimos, ¿y que?
Una vez en este pueblo, que tengo que decir que es el escenario perfecto para una pelicula de esas que se denominan "roadmovie", yo me imagino una pelicula, de esas en que 100 o 200 moteros llegan con sus Harleys Davison y practicamente queman el pueblo. Menos mal que nosotros solo eramos seis y llegamos en un monovolumen, porque una cosa os digo, si me encuentro un mechero, prendo fuego el pueblo...
El pueblo se puede denominar escueto, para definirlo con una sola palabra, es una calle que va para allá y la misma calle que viene para acá, con unos comercios propios de otros tiempos pasados que lo hacen muy, pero que muy agradable. Como dice Quique, montaron el pueblo a principios del siglo XX y no han tocado nada. Un puntito de decrepitud si tiene.
Acabando el día fuimos al más típico bar del lugar a tomarnos una cervecita, yo ya no podía más con mi cuerpo, y dando cabezazos, que no podía evitar, el resto de la concurrencia, lejos de apiadarse de mi, como le gusta oirme decir a Harpo, "se descojonaban", y es que cuando a uno le puede el sueño, ni una cerveza fresquita, ni la grata compañia de la que gozaba, le hacen permancer con los 5 sentidos puestos en lo que hay que estar.
Aquí a mi se me cabo el día, creo que hubo más, pero yo ya no lo puedo contar y como a mi no me gusta ir con "dimes, diretes y contaretes", aquí dejo mi exposición.
Ahora me espera el desayuno, una avioneta que nos llevará a medio de la nada y 4 días de trekking, por lo que hasta dentro de 4 días no tendreis noticias nuestras.
Besos y abrazos.